El pasado 13 de mayo, el Parlamento Europeo adoptó en sesión plenaria el nuevo Reglamento de Reutilización del Agua. Se trata de un conjunto de nuevas e importantes normas que establecen los requisitos mínimos para permitir el uso seguro de las aguas residuales urbanas tratadas en el riego agrícola.

«Hoy se marca otro importante hito en la transición hacia la economía circular de los recursos hídricos. Para 2025 podríamos reutilizar 6.600 millones de metros cúbicos de agua, en comparación con los 1.100 millones de metros cúbicos anuales actuales. Eso requeriría una inversión de menos de 700 millones de euros y nos permitiría reutilizar más de la mitad del volumen actual de agua procedente de las plantas de tratamiento de aguas residuales de la UE, teóricamente disponibles para el riego, evitando más del 5% de la extracción directa de las masas de agua y las aguas subterráneas», declaró la europarlamentaria Simona Bonafé.

El principal objetivo de este nuevo Reglamento es garantizar que las aguas residuales tratadas se reutilicen más ampliamente a fin de limitar el uso de las masas de agua y aguas subterráneas.

La Directiva Marco del Agua (DAM) contempla la reutilización del agua como medida para solucionar los problemas relacionados con la escasez y, de igual manera, LIFE MCUBO plantea la reutilización del agua residual como acción integrada en el marco de la gestión eficiente de los recursos hídricos.

El nuevo Plan de Acción para la Economía Circular, aprobado el pasado marzo, es uno de los principales componentes del Pacto Verde Europeo (EU Green Deal): el nuevo programa de la Unión Europea hacia un futuro sostenible. El Plan se centra en:

  • Garantizar que los productos comercializados en el UE sean sostenibles,
  • Ofrecer a los consumidores información fiable que les permita tomar decisiones ambientalmente sostenibles,
  • Abordar los sectores que más recursos utilizan y cuyo potencial de circularidad es mayor (ej. Electrónica, plástico, textil, alimentación, etc.); y
  • Disminuir el desperdicio, transformando los residuos en recursos secundarios de alta calidad.

El equipo de MCUBO ha realizado diferentes campañas de monitorización en empresas del sector agroalimentario, llegando a la conclusión de que, en múltiples ocasiones, el consumo de agua se podría atajar mediante la reutilización de agua regenerada en la EDAR, bien por ellos mismos o por empresas próximas a ellos de ese u otro sector.

Los resultados de estas campañas se presentan en la Guía de Replicación del proyecto y demuestran que empresas reducirían el consumo diario en un 75 % empleando agua regenerada para limpieza de instalaciones y suelos.

El proyecto planteaba la legislación y normativa relativa al uso de agua recirculada en el proceso de producción como una de sus principales barreras. No obstante, se ha demostrado que en algunos casos esta práctica es viable y operativa y reduciría considerablemente el consumo de agua en la industria, favoreciendo el camino hacia un futuro sostenible.