Artículo elaborado por Javier Santos, catedrático de Tecnun (Universidad de Navarra) y coordinador de MCUBO.

¡Qué pronto se nos olvidan las cosas! Hace un par de meses la peripecia de una joven activista llenaba las portadas y nos posicionaba a todos a favor o en contra de su hazaña de cruzar el océano en un catamarán para evitar la huella de carbono de su viaje. Incluso llegué a leer noticias que calculaban el impacto de CO2 que implicaba cada mail que enviábamos… Vamos, una locura.

Lo que sí me quedó claro en las noticias que leí esos días es la diferencia entre icono y modelo. Aunque muchos jóvenes ven en Greta un modelo a seguir, su planteamiento ante las situaciones cotidianas no es extensible y, por tanto, nunca sería una referencia a imitar. Los que le consideramos un icono de la lucha contra el cambio climático y el uso de los recursos naturales, somos más conscientes del impacto de nuestras acciones e intentamos mitigarlo. Pero no todos podemos ser Greta.

El otro día, sin ir más lejos, estaba en el supermercado para comprar una menestra de verduras y pensé que seguro que sería mejor para el planeta comprar los productos y hacerse una menestra en casa en lugar de comprar un tarro ya preparado, porque todos hemos oído la gran cantidad de agua que consume el sector, unos 28.500 litros de agua por tonelada de verdura y eso es una burrada que no podemos permitirnos. Así que me planteé “hacerme un Greta” con la menestra.

Sin embargo, antes de tomar la decisión me propuse hacer unos sencillos cálculos porque gracias al proyecto MCUBO, que hemos estado liderando desde Tecnun los últimos tres años, dispongo de los datos reales de consumo de agua de alguna de las empresas de referencia en el sector.

Para preparar la menestra tal cual viene en el tarro hay que elegir las verduras: alcachofa, guisantes, espárragos, judías verdes y zanahorias; después lavarlas con cuidado (aunque todos lo hacemos a chorro por comodidad, 15 litros); escaldarlas en una olla (cada verdura tiene su tiempo y las haríamos por separado, 15 litros); y limpiar la olla y utensilios (en un lavavajillas compartido con platos y vasos pongamos al 20 %, 5 litros).

Según mis cálculos necesitaría unos 35 litros de agua para una menestra para dos personas. Si tenemos en cuenta que de una tonelada de las verduras seleccionadas se obtienen aproximadamente 2300 tarros de menestra, el resultado no puede ser más evidente. Gastaríamos en casa más del triple de agua que la que emplea la empresa. ¡Y si lo hiciéramos con los 2300 tarros emplearíamos 80.000 litros de agua!

Comentando esta situación con una amiga, me corrigió al decirme que no es del todo cierto; que el agua de cocción se pueden hacer unos riquísimos caldos y aprovecharla…. Y tenía razón, aunque seguiría siendo más eficiente la empresa porque el líquido de gobierno de los tarros contiene buena parte de los nutrientes y puede ser utilizado en el cocinado de la verdura o en la elaboración de caldos. En cualquier caso, seguiremos necesitando iconos como Greta para hacernos pensar sobre estos temas y para proteger nuestros recursos.